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Cubiertas y azoteas
Impermeabilización de cubiertas y azoteas, reparación de filtraciones y renovación de desagües. Detectamos el origen del agua antes de actuar, para que la reparación resuelva la causa y no solo la mancha. Trabajamos para particulares y para comunidades de propietarios en Madrid y provincias limítrofes.
La humedad casi nunca aparece donde está el problema. Una mancha en el techo de un quinto puede venir de un sumidero atascado a doce metros, de una junta de dilatación abierta, de un remate de peto mal resuelto o de una bajante rota dentro del patinillo. Por eso lo primero que hacemos no es presupuestar tela asfáltica: es subir a la cubierta y averiguar por dónde entra.
Cuando el origen está identificado, hay dos caminos honestos: reparar el punto concreto o renovar el sistema. No son lo mismo ni cuestan lo mismo, y confundirlos es lo que hace que una comunidad pague dos veces. Si la lámina está al final de su vida útil, parchear solo compra unos meses. Si el sistema está sano y el fallo es puntual, renovarlo entero es tirar dinero. Lo decimos claro en la propuesta.
Lo que solemos encontrar
Es la causa más frecuente y la más barata de corregir a tiempo. Un sumidero obstruido convierte la cubierta en una piscina, y el agua acaba encontrando cualquier junta. La limpieza y revisión periódica de los desagües evita la mitad de las obras de impermeabilización que hacemos.
La lámina rara vez falla en el centro de la cubierta: falla en los bordes, donde sube por el peto, donde rodea una chimenea o donde atraviesa un tubo. Son los puntos que hay que mirar primero y los que peor se resuelven cuando la obra se hace con prisa.
Las láminas envejecen: se cuartean, pierden elasticidad y se despegan por solapes. Cuando el deterioro es generalizado no hay parche que aguante, y lo honesto es decir que toca renovar el sistema completo en lugar de volver cada invierno.
El edificio se mueve con el frío y el calor. Si la junta no está resuelta con el material y el detalle adecuados, se abre y entra agua justo por ahí. Es un fallo de detalle constructivo, no de mantenimiento, y se arregla ejecutando bien el encuentro.
Si la humedad viene de la fachada y no de la cubierta, mirad rehabilitación de fachadas en Madrid. Si el problema está en la instalación de agua del edificio, empezad por agua centralizada para comunidades.
Cómo trabajamos
Subimos, revisamos desagües, encuentros y estado de la lámina, y documentamos con fotos por dónde entra el agua. Sin coste.
Reparación puntual o renovación de sistema, con partidas desglosadas y el alcance escrito. Sin ambigüedades.
Retirada del material antiguo si procede, soporte preparado, sistema nuevo y remates resueltos punto por punto.
Comprobación de estanqueidad y de evacuación antes de dar la obra por terminada, con la documentación del material empleado.
Subimos, localizamos por dónde entra el agua y os decimos si toca reparar o renovar. Con fotos y por escrito. Contadnos el caso por WhatsApp.